Qué preparar antes de pedir la web de tu negocio
Para pedir una web podés empezar con una carpeta y algunas respuestas sencillas: qué hacés, a quién atendés y qué necesitás que pueda hacer una persona al entrar. También sirve distinguir lo que ya tenés de lo que falta decidir. Una foto pendiente puede quedar anotada; una condición comercial dudosa necesita una respuesta antes de publicarse. Esta guía te ayuda a preparar esa primera conversación.

Reuní una descripción del negocio, un objetivo, preguntas reales de tus clientes y el material disponible. Marcá los pendientes para que nadie tenga que completarlos con suposiciones.
Elegí qué debería permitir tu primera web
Pensá en una situación cotidiana. Alguien recibe tu nombre, entra desde una red social o busca un servicio que ofrecés. ¿Qué necesita poder hacer? Puede ser revisar trabajos, entender las opciones, consultar por un pedido o encontrar el local. Elegí una acción principal que puedas atender con tu forma actual de trabajar.
Después anotá qué tendría que pasar del otro lado. Si la web recibe consultas, alguien necesita leerlas y responderlas. Si muestra un catálogo, alguien debe avisar cuándo cambia. Esta decisión ayuda a conversar sobre funciones concretas. “Quiero algo moderno” expresa un gusto; “quiero recibir pedidos de presupuesto con zona y medidas” permite preparar un recorrido.
Ejemplo ficticio · Taller de cerámica
Queremos mostrar las clases disponibles y recibir consultas con el tipo de taller que interesa. La inscripción se confirma después de revisar el cupo.
Contá el negocio en una sola hoja
Escribí el nombre público, la actividad, los servicios principales y la zona o modalidad de atención. Sumá el canal de contacto que querés publicar y los horarios que condicionen la consulta. Usá datos actuales: una presentación vieja puede mencionar servicios que ya dejaste de ofrecer.
El W3C, una organización que desarrolla estándares para la web, recomienda escribir instrucciones claras y evitar lenguaje técnico innecesario. Aplicá ese criterio a tu ficha: cualquier persona que participe debería entenderla. Separá los hechos de las decisiones abiertas, como “por definir si habrá turnos online”. Si hay varios responsables, acordá quién confirma los datos.
Juntá las preguntas que recibís de verdad
Revisá consultas recientes y anotá las dudas sin nombres ni datos personales. Buscá detalles: zona, modalidad, materiales, requisitos o diferencias entre opciones. Es más útil llevar “¿puedo ir a una clase si nunca hice cerámica?” que una lista de palabras sueltas.
Si todavía no recibís consultas, anotá qué dudas creés que podría tener alguien. Usalas para conversar con posibles clientes y corregí la lista según lo que escuches. Hasta comprobarlo, evitá presentarlas como “lo que todos nos preguntan”.
- Qué pregunta alguien antes de saber si podés ayudarlo.
- Qué necesita aclarar antes de pedir un presupuesto.
- Qué confusión aparece más de una vez.
Reuní lo disponible y anotá qué cuenta cada cosa
Armá una carpeta con logo, fotos propias, descripciones que ya uses y muestras que puedas publicar. Conservá los originales. Al lado de cada muestra, explicá qué es, qué parte hiciste y si hay alguna restricción de uso. Una carpeta llena de imágenes sin contexto obliga a adivinar.
Google recomienda evaluar si el contenido aporta información original y experiencia directa. Para preparar tu web, una aplicación práctica es reunir detalles de tu trabajo: cómo recibís un encargo, qué revisás y qué entregás. Si todavía no tenés trabajos para mostrar, dejalo indicado y prepará una explicación del proceso que realmente vas a seguir.
Elegí referencias y explicá qué te gusta
Guardá dos o tres sitios que te sirvan para conversar sobre diseño. Para cada uno, escribí una observación concreta: “me gusta cómo separa los servicios”, “las fotos ocupan bastante espacio” o “encuentro el contacto sin buscar”. Podés elegir referencias de otros rubros si el recurso te resulta útil.
Anotá también lo que querés evitar. Una referencia puede gustarte por sus colores y resultarte incómoda para leer. Distinguir ambas cosas ayuda a que la conversación no termine en copiar una página completa. Si tenés logo, colores o materiales de marca vigentes, reunilos junto con estas notas.
Anotá qué ya existe en internet
Si tenés una web, una dirección propia o correo del negocio, prepará un inventario breve. El dominio es la dirección de la web. Anotá cuál es, con qué proveedor se administra y quién tiene acceso. Indicá también si ese nombre se usa para el correo, porque ambos servicios deben contemplarse al preparar cambios.
Al inicio alcanza con saber qué existe y quién lo gestiona. Las contraseñas no van en la ficha que compartís para pedir una propuesta. Sumá enlaces a los perfiles públicos vigentes y señalá cualquier página vieja que pueda confundirse con la actual. Dejá la revisión de conexiones para la persona responsable de esa parte.
Separá lo necesario para empezar de lo pendiente
Revisá la carpeta y marcá cada elemento como disponible, por revisar o faltante. Junto a un pendiente importante, anotá quién lo resuelve. Esta lista permite empezar con lo que ya está claro y acordar qué debe confirmarse antes de mostrar la web al público.
Elegí quién va a juntar los comentarios sobre la propuesta. Si opinan varias personas, reuní sus pedidos en una sola lista: qué dato está mal, qué falta y qué quieren cambiar del diseño. Explicá el motivo de cada pedido para que quien arma la web pueda responderlo.
Llevá esta idea a tu negocio
Marcá lo que ya resolviste y elegí un punto pendiente para seguir.
Las marcas no se guardan al salir. La descarga incluye una plantilla en blanco.
Prepará tu primera carpeta
Abrí una nota y completá cuatro frases: “Mi negocio…”, “Quiero que la web permita…”, “Ya tengo…” y “Me falta…”. Sumá las preguntas de tus clientes y las referencias que elegiste. Podés llevar esa primera versión a la conversación sobre tu web, aunque todavía haya cosas por resolver.
Volver a todos los artículosSobre el artículo y sus fuentes
Borrador preparado con asistencia de IA, pendiente de revisión editorial de Matías. Los ejemplos son ficticios. La imagen se generó con IA para ilustrar el tema; no representa un cliente ni un trabajo real de Launchear.
Fuentes para esta guía
- Google Search Central · Contenido útil y confiable. Criterios de originalidad y experiencia directa. No garantiza posiciones ni visitas.
- W3C · Escritura para la accesibilidad web. Instrucciones claras y lenguaje sencillo como criterio de escritura.

